Para esta Navidad…¿brindamos con cava o champagne?

Los lineales o botelleros de las tiendas de vinos y licores se transforman estos días en un amplio abanico de etiquetas que acaban saturando a cualquier consumidor. Saber la calidad de un vino espumoso sin degustarlo es imposible, pero ahí van unas cuantas pistas para entender un poco más sobre la clasificación de los espumosos.

La primera pregunta que se plantea en la mayoría de hogares durante las fiestas navideñas es la de ¿Brindamos con Cava o Champagne?

Cava, Champagne
Dilema navideño: ¿brindar con cava o champagne?

Pero la actual oferta creciente nos lleva a reformular la pregunta de la siguiente manera: Escogemos ¿un Cava?, ¿un Clàssic Penedès?, ¿un Prosseco?, ¿Champagne?, ¿Crémant? O simplemente… ¿un espumoso sin Denominación de Origen determinada?, ¿un nuevo sparkling wine de Inglaterra? o, tal vez, ¿un lejano espumoso del nuevo mundo?

No entraremos en detalles comerciales ni geopolíticos, pero sí en que el consumidor cada vez tiene que pensárselo más para decidirse por unas u otras etiquetas. Lo primero de todo, el consumidor debe ser consciente de lo que busca y qué le gustaría catar.

Si buscamos simplemente unas burbujitas para brindar sin prestar gran interés a la calidad y finura de éstas, no hace falta gastar ni mucho dinero ni muchas energías en escoger. Cualitativamente, hoy en día todas las bodegas están capacitadas para embotellar espumosos con suficiente espuma para brindar en fiestas.

Ahora bien, la finura y elegancia de esas burbujas varía enormemente según el tipo de espumoso, sumado a la variabilidad aromática y gustativa que ofrecen los diferentes tipos de espumosos.

Si buscamos que el gas carbónico (causante de las burbujas que tanto nos gustan) nos acompañe el paladar con suavidad, finura y cremosidad, debemos buscar un espumoso de cierta calidad y con un mínimo de crianza. Los meses de crianza sobre las madres de un espumoso es crucial para que el gas carbónico se disuelva e integre con finura en la matriz o estructura del vino, siendo exigidos mínimo 9 meses en un cava y 15 meses en un Clàssic Penedès o en un Champagne.

Pero un espumoso que pueda lucir elegancia y exuberante cremosidad a la vez que cuerpo y amplitud de boca, suele requerir mínimo de 36 meses sobre sus lías, por no pedir 60 meses que se limita sólo a las “Gran Cuvées” o ediciones limitadas de las marcas que saben trabajar bien las largas crianzas.

Así que en la etiqueta, debemos buscar si nuestro deseado espumoso es Joven, Reserva o Gran Reserva para descifrar el tiempo que descansó bajo las cavas. Sin embargo los elaboradores que más afinan nos detallan la añada o año de vendimia, con lo que ya podemos calcular los meses de crianza sobre sus lías o madres dentro de la botella. En Champagne, las botellas que escriben la añada en su etiqueta se denominan “Millesimé” que indica una categoría superior a una etiqueta sin añada de la misma marca comercial.

Otro punto cualitativo a considerar es la fecha del degüelle, que pocas casas detallan en la etiqueta, y es un parámetro de calidad muy importante pues los espumosos recién salidos de la cava tienen larga espera en el mercado hasta que el consumidor los prueba. Un espumoso puede estar sin perder calidad entre 3 y 20 meses después del degüelle dependiendo de su juventud, de la cantidad de sulfitos que se le añada, y de la materia prima que se usó en su elaboración.

Por último, la cata es una herramienta sensorial que disponemos para analizar los vinos, y en especial los espumosos tienen múltiples parámetros a observar: visual, olfativa, gustativa, táctil e incluso auditivamente. Debemos concentrarnos y afinar todos nuestros sentidos para dilucidar todos estos atributos organolépticos que tanto nos complican a veces cuando debemos responder a la pregunta: ¿Con qué tipo de espumoso brindarás estas Navidades?

El 8 de enero comienza el módulo de Introducción a la Cata perteneciente al curso semipresencial de Sommelier. Inicia el año de la mejor manera, aprendiendo a saborear y a identificar las peculiaridades gustativas y olfativas de los diferentes tipos y variedades del vinos y espumosos.

 

AUTORA:

Blanca Ozcáriz, profesora del curso semipresencial de Sommelier. 

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