imagen De la bodega a la experiencia enoturística

Oír hablar de enoturismo ya no es algo poco habitual y quien más quien menos ya se ha acercado en alguna ocasión a una bodega, en alguna región vitivinícola de las que tenemos cerca o bien ha comentado con amigos la preparación de una excursión donde los vinos tengan especial protagonismo. En poco tiempo, hemos adoptado el enoturismo como una de las posibilidades dentro del amplio abanico de propuestas que nos esperan los fines de semana, en los puentes y en algún acueducto a lo largo del año.

Y este paso es, en buena parte, gracias a la apuesta que ha hecho el sector vitivinícola catalán. No ha sido fácil, porque una cosa es hacer y vender vino y el otro crear una experiencia de visita, un producto competitivo para atraer desde amantes del vino, hasta aquellos que dudan entre ir a un mercado medieval o la visita a una bodega. Un cambio de chip en la conciencia del empresario que ve en el turismo una línea de negocio de futuro.

No sería justo si no destacamos, también, el esfuerzo de la administración pública catalana que ha dedicado esfuerzos económicos a impulsar el enoturismo como actividad estratégica del país en el mundo. Durante el 2016, la Agencia Catalana de Turismo ha invertido más dinero en el enoturismo que en cualquier otra tipología de turismo que se promociona en el mundo.

Enoturismo - Turismo enológicoLa demanda se va despertando y madurando, como las viñas de nuestros territorios cuando llega la primavera. Sigue faltando cultura de vino, reconocimiento de lo nuestro y disfrute de las cosas que tenemos más cerca. Y estamos todavía muy lejos porque es un trabajo lento y continuado, que debe comenzar en las escuelas y continuar en nuestros bares, en nuestros restaurantes y en la mesa puesta de nuestra casa. Estamos lejos todavía de tener un volumen elevado de turistas que podamos clasificar de alta motivación enoturística, aquellos con los que cualquier empresario y gestor de un destino enoturístico sueña. En buena parte esto dependerá del reconocimiento de nuestros vinos y cavas en el mundo y de conectar bien las diferentes propuestas turísticas de Cataluña, para que encuentren sinergias entre turistas sensibles a la cultura y el territorio, tanto si vienen motivados inicialmente por el modernismo de Gaudí o por las fiestas milenarias a través de los siglos de muchos de nuestros pueblos.

Una parte de cómo seguir el camino está en la formación del que ha de atender. Profesional cualificado, con buenos idiomas, que domine el lenguaje vitivinícola y que entienda de actividad turística: los operadores, los alojamientos, la creación de productos, la dinámica de grupo en la vista en la bodega, la sonrisa profesional, la actitud de servicio y de atención a quienes nos visitan, entre muchas otras competencias.

Las personas son claves en este proyecto del que muchos participamos. A menudo, es el motivo de repetir el viaje y siempre es la que más huella nos deja en nuestro recuerdo cuando hacemos de turistas. La formación que ofrece CETT eLearning, a través del Curso de Enoturismo, pretende de una forma didáctica y flexible capacitar a los estudiantes para que lleguen a ser profesionales y garantizar que el futuro de este sector quede en buenas manos.

Dr. Damià Serrano Miracle / @damiaserrano
Professor a CETT eLearning

Pe a més informació: cettelearning@cett.cat

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